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Nacido
en Memphis en 1938, Charles
Lloyd descubrió
el saxofón a una edad temprana. Pronto se convirtió en una
figura de la joven escena de clubes de la West Coast y tocó junto
a sus colegas Ornette
Coleman, Eric Dolphy, Scott LaFaro, y Charlie Haden.
En 1966, formó el Charles
Lloyd Quartet
original que sirvió de presentación de talentos como el pianista
Keith Jarrett
y el batería Jack
DeJohnette.
Ha actuado en todos los festivales de jazz del mundo como:
Montreux, North Sea, Montreal, Toronto, Paris, Viena, Londres, San
Sebastián, etc.
Saxofonista, flautista y compositor, Charles
Lloyd alcanzó
la cumbre en los años sesenta, rompiendo con su cuarteto las
barreras entre los seguidores del jazz moderno y el floreciente
rock hippy. Sus
40 años de carrera y una discografía que incluye 35 álbumes
bajo su autoría y otras tantas colaboraciones (Chico
Hamilton o The
Beach Boys
incluidos) le han permitido adquirir
un prestigio enorme y ser una de las referencias imprescindibles
cuando se habla del jazz moderno.
Charles Lloyd
fue el primer músico de jazz que hizo una gira por la Unión Soviética
y el primero también en vender un millón de copias del género
con Florest
Flower,
grabado en directo durante el Festival de Monterrey de 1966, con
un joven Keith
Jarrett al
piano. Después llegó una retirada parcial y no regresó a los
escenarios hasta finales de los 80. Su firma con el sello ECM
amplía
desde entonces su obra, con trabajos calificados de exquisita
espiritualidad, delicadeza y un sonido, lo menos, inimitable. En
2002 grabó dos discos enormes: "Which
Way Is East"
y antes "Lift
Every Voice".
Reverenciado por
igual por músicos de tan distinta filiación como Keith
Jarrett, Joe Lovano y David S. Ware,
Charles Lloyd
posee un sonido reconocible a la primera escucha: quebradizo y
encantatorio, delgado y flotante como una brisa.
Apoloybaco
tuvo la
fortuna de ver en directo el 9 de Noviembre de 2004 en directo y
desde el Teatro Central de Sevilla, ofreció este magnifico músico.
Ataviado con una larguísima túnica muy austera, en tonos grises
y con zapatillas moriscas, Charles
Lloyd cubrió
con la inmensidad de su cuerpo y con la maestría de su música
una noche de jazz inolvidable en Sevilla.
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