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Django
Reinhardt,
(1910-1943), nació en Bélgica en el seno de una familia
gitana y fue el primer músico de jazz europeo de aceptación
universal, y también el más grande hasta ahora. Analfabeto,
autodidacta, incapaz de escribir una sola nota o de leer una
partitura, era también un hombre con poca disciplina para el
estudio, jugador empedernido y juerguista a mas no poder. Django
Reinhardt, no
obstante fue un músico extraordinario, lleno de inventiva y
creatividad y supo adaptar la música que venía de América a sus
habilidades con la guitarra, a pesar de que en una de ellas, le
faltaban dos dedos, percance este ocurrido cuando durmiendo se
declaró un pequeño incendio que lo tuvo hospitalizado mas de un
año y que facilitó su acercamiento al jazz. Uno
de sus hermanos le llevó al hospital una guitarra y desde
entonces cambió el banjo por ésta que ya no dejó hasta el final
de sus días, teniendo que inventar una nueva técnica de digitación
acorde a sus facultades físicas mermadas. Django
Reinhardt, Fue
una referencia indiscutible e indispensable no solo
para su generación sino para todos los guitarristas de jazz
posteriores.
Discutido siempre, y discutida su música, lo que es indudable, es
que la guitarra de este "gitano de los dedos de
oro" como se le conocía, tenia un swing irresistible y
sus acordes eran de una lógica asombrosa y de una inventiva
extraordinaria. Su música siempre terminaba en si misma y de una
manera casi mágica, siempre coincidían el principio y el final
de la exposición con las partes equivalentes de la audición
creando así una especie de complicidad con quien la escuchaba.
Django Reinhardt, además de un gran músico, tuvo la virtud -
poco común en la historia del jazz- de liderar con destreza un
grupo de músicos que dieron muchos días de gloria a esta música.
En 1934, en compañía de su hermano, Joseph, fundó con ocasión
de un concierto en Paris, el grupo que se encargaría de difundir
el jazz por centroeuropa en los años previos a la II Guerra
Mundial: el "Quintette
Du Hot Club de France", un
combo formado por dos guitarras rítmicas, además de la solista,
contrabajo y violín solista. El
violinista era, Stéphane
Grappelli,
(1908-1997) un parisino que rápidamente se convirtió en la otra
estrella del pequeño grupo basado en la excelente afinidad y
compenetración con Django. En 1936, apenas dos años después de
la formación del quinteto, el grupo estaba perfectamente
consolidado y en 1937 realizó sus primeras giras internacionales.
En muchas de ellas participaron grandes instrumentistas americanos
que se encargaron de dar lustre y categoría al quinteto francés:
Benny Carter, al
saxo alto o Coleman
Hawkins al
saxo tenor, fueron los solistas mas destacados que tocaron junto
al gran Django
Reinhardt.
La II Guerra Mundial les sorprendió en Londres donde se quedó
Grappelli, volviéndose el resto del grupo a Francia. Mientras el
resto de sus hermanos de raza sufrió la persecución y los campos
de concentración, Django Reinhardt,
tuvo la suerte de ser el protegido de uno de los funcionarios de
la administración nazi aficionado a su música. Paradójicamente,
Django Reinhardt
y su música fue, durante la ocupación
nazi de Paris, uno de los símbolos culturales de la
Resistencia.
La fama de Django - que el en un exceso de fanfarronería
alardeaba y engrandecía - llegó a oídos del mismísimo,
Duke Ellington,
y hasta los Estados Unidos viajó el guitarrista belga convencido
de que su fama era mayor de lo que en realidad era. Django
Reinhardt,
dejó tras de sí una amplísima estela de seguidores
incondicionales que lo consideran sin ninguna duda, el padre de
todos los guitarristas de jazz europeos. Desde Jaco
Pastorius o John
Mclaughlin,
en el jazz moderno a Jimmy
Raney o Wes
Montgomery,
en el tradicional, todos coinciden en que este gitano belga dio un
vuelco espectacular a la música en Europa.
Django
Reinhardt,
falleció el 16 d mayo de 1953 en la localidad francesa de
Fontainebleau cuando apenas tenía 43 años. Pero
a Django lo mantienen vivo sus cerca de 300 grabaciones y una legión
de seguidores de su estilo, tanto gitanos: Bireli
Lagrene, Elios Ferré, o Christian
Escoudé, como “payos “, entre los que se encuentran,
René Thomas, Philip Catherine, Larry
Coryell, o Jim Hall. Recientemente
Woody Allen le
ha dedicado una de sus últimas películas,”Acordes
y Desacuerdos”
(1999). Su
hueco en la guitarra de jazz europea todavía está sin ocupar
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