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Frank
Lacy, un
poderoso trombonista de Texas, es una de las figuras claramente
consolidadas en el jazz moderno. Como buen ascendente tejano,
defiende visceralmente su idea de la música y el jazz que toca
conecta rápidamente con el publico que va a escucharle. Comenzó
su aprendizaje en la Berklee
School of Music
de Boston, donde coincidió con otros músicos que pronto serían
grandes artistas del jazz contemporáneo: Branford
Marsalis, Greg Osby o Marvin Smith.
Sus comienzos profesional como miembro de la "Brass
Fantasy"
del trompetista Lester
Bowie - con
la que visitó en los años noventa España- o con la Bigband de Carla
Bley, sin
dejar atrás su estancia en la Mingus
Bigband,
dejaron ver a un brillante solista sin límites técnicos o
conceptuales visibles, y su evolución hacia terrenos mas
comprometidos, comprobadas también por el publico de Madrid en
directo, permitieron descubrir a todo un músico, original y
fresco, capaz de garantizar el goce físico escuchando jazz. El
trombón en el jazz moderno tuvo serias dificultades para
adaptarse a la nueva situación hasta que llegó el maestro Jay
Jay Johnson
y consiguió de forma extraordinaria que ese instrumento, típico
de las grandes bandas de swing, sonora en el bebop con
fuerza propia y Frank
Lacy es su
digno seguidor en estos primeros años del tercer milenio.
Frank Lacy,
sin ningún tipo de complejos, ha abarcado con su trombón todo el
amplio calidoscopio musical que ha sido posible: desde el "reage"
hasta el "bebop", el "freejazz",
la música criolla de Nueva Orleáns o incluso el "jazz-rock".
Frank Lacy
ha trazado con su trombón una carrera estelar en los más
diversos ámbitos de la música negra. Los "Jazz
Messengers" de
Art Blakey
o la "Brass
Fantasy"
de Lester
Bowie son
algunos de los testimonios musicales de este magnifico artista que
con apenas treinta y pocos años ya ha alcanzado notoriedad para
seguir siendo protagonista en el jazz del futuro.
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